La televisión, las revistas, diarios, las calles, Internet, todo es un fértil espacio para la publicidad, y así como éstos, existen muchos otros ámbitos en donde podríamos pautar, por ejemplo: la publicidad en videojuegos.
Más allá que recién ahora se le da un nombre y es más frecuente oír del mismo, este fenómeno nació casi paralelamente con el videojuego. Algunos de éstos de hecho a principios de los noventa ya incluían en sus niveles diferentes métodos de branding, como es por ejemplo el de las “Tortugas Ninja”, que incluía a Pizza Hut y sus populares pizzas. Ocurrió algo similar con la “Seven Up”, que con su punto rojo incluido en el logo lanzó un juego titulado “Coolspot”, y aunque en este caso la marca fue la creadora, tuvo un gran éxito como juego y estuvo acompañado con un concepto publicitario con el mismo nombre.
Desde entonces, la publicidad en videojuegos se ha basado en dos estrategias complementarias: el product placement o publicidad in-game y la creación de videojuegos promocionales o advergaming.
En el primer caso, como ocurre en otros medios, la marca se inserta en el contexto del videojuego sin mostrar expresamente su carácter publicitario. Literalmente, la marca se diluye en el entorno del videojuego, convirtiéndose en un elemento más de su escenario. Las marcas conviven en los videojuegos con sus personajes de igual manera que las personas lo hacen con su entorno real. Y el objetivo de las publicidades en los videojuegos no es solamente económico, sino también aportar realismo a estos mundos virtuales.
En el caso de advergaming, el planteamiento es diferente. En él, la marca se convierte en protagonista absoluta del videojuego, mostrando abiertamente su carácter publicitario.
En definitiva, por definición, los videojuegos son adictivos. Los estudios acerca de los hábitos de los videojugadores señalan que la mayoría de ellos juegan a diario durante periodos prolongados. Se trata de extensas exposiciones a material publicitario que ningún otro medio puede lograr. Por otro lado, también es cierto que es muy difícil cuantificar los impactos generados, ya que los fabricantes no pueden saber por adelantado cuantos juegos venderán ni cuantas veces éstos serán utilizados por los usuarios.
Lo cierto es que la tecnología aplicada a los videojuegos avanza radicalmente, y recientemente con la incorporación de Internet a las consolas se ha logrado que la publicidad deje de ser estática y pase a ser dinámica. Es decir, que la programación de las publicidades varíe según diferentes variables, como puede ser, perfil del jugador, país de residencia, etc.
Como en la mayoría de las distintas técnicas de hacer publicidad y buscar innovar existen quienes están en contra de esta metodología, aunque es relevante también destacar a otro grupo a favor de la misma, convirtiéndose en uno de los medios no tradicionales más solicitados. La realidad es que hoy en día todo es marca, tanto las marcas que pautan y auspician como también los propios juegos, que aprovechan sus espacios publicitarios para anunciarse a sí mismo y otros juegos de la misma compañía.
El espacio publicitario en videojuegos es una mina de oro, pero hay que ser prudentes y saberlo utilizar. Tanto los anuncios como los mismos espacios no son aleatorios, y se debe pensar como utilizarlos estratégicamente. No vaya a ser que terminemos haciendo tandas publicitarias entre nivel y nivel.

|
 |